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Ledesma: “El diseño tiene que ampliar su mirada y correrse del producto para pensar en los escenarios y desplegar sobre ellos su acción transformadora poniendo en juego todos los lenguajes”

La doctora en Diseño María Ledesma explora los lenguajes del diseño y brega por la incorporación en este campo de concepciones que, aunque necesarias, considera olvidadas.

Doctora en Diseño por la Universidad de Buenos Aires, María Ledesma se especializa en Teoría y Crítica del Diseño y se desempeña como docente en el doctorado y en la maestría en Diseño de la misma institución y en la Universidad Nacional del Litoral. Dirige, asimismo, la maestría en Estrategia y Gestión en el área del Diseño de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA) y es integrante de comisiones de doctorado en numerosos establecimientos.

Ha sido titular en la materia de Comunicación y vicedirectora de la carrera de Diseño Gráfico de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la UBA y directora de la carrera de Especialización Docente. Como profesora invitada, ha impartido seminarios y conferencias en universidades y centros educativos de Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, México y Colombia, a la vez que se desempeñó como jurado en concursos disciplinares y docentes en diversas instituciones de Argentina y del extranjero.

Abocada al estudio de la visualidad, la intervención del diseño en la cultura y los distintos comportamientos y modos de vinculación social propulsados por la era digital, ha escrito los libros Diseño Gráfico, una voz pública (Paidós, 1997); Diseño y Comunicación. Teoría y enfoques críticos (Argonauta, 2003), junto a Leonor Arfuch y Norberto Chaves; y Comunicación para diseñadores (Nobuko, 2009) y Retóricas del Diseño Social (Wolkowicz, 2018), con Mabel López; además de numerosos artículos en revistas nacionales y extranjeras.

En esta ocasión e invitada por IDA, participa de la sección “Opinión Experta” del Old&Newsletter de noviembre y ahonda en la interrelación entre la disciplina, el lenguaje y la comunidad.

–¿Se puede repensar o redefinir el diseño desde el lenguaje? ¿Y el o los lenguajes desde el diseño? ¿Puede prescindir un concepto de otro?

–Supongo que en principio tendríamos que definir el amplio y diverso concepto de lenguaje: amplio porque aborda un campo extenso, de ahí su amplitud, y diverso porque ha sido objeto de múltiples definiciones. Para tener una base común, diré que el lenguaje implica formas de comunicación de les seres humanos entre sí, con los animales, con las máquinas; de los animales entre sí y de las máquinas entre sí. Teniendo en cuenta solo esa variable, resultan diversos tipos de lenguaje. Si además a esta ecuación se agrega el hecho de que los modos de comunicación implican cuestiones verbales, icónicas, corporales (solo para mencionar algunas), el concepto se dilata y los tipos de lenguaje se agigantan. Obviamente, no todos competen al diseño, pero sí muchos. En rigor, hay que volver a pensar esa relación, haciendo entrar en la consideración algunos puntos “olvidados”, como el lenguaje del cuerpo y el lenguaje que usamos con las máquinas, por nombrar algunos ejemplos.

–¿Qué casos, personajes, productos o elementos de Argentina o del mundo podrían dar cuenta de una experiencia superadora entre estos términos?

–En cuanto a la relación del diseñador con el lenguaje computacional, sin duda, Lev Manovich; y en la vinculación con el lenguaje del cuerpo, Andrea Saltzman. Por mi parte, abocada sobre todo al Diseño Gráfico, vengo trabajando desde hace más de treinta años en el intento del reemplazo de la concepción de comunicación como mera “transmisión de información” presente en muchas versiones del diseño. Creo que pensar la comunicación desde ese punto de vista implica perder de vista que lo que diferencia los modos de comunicación entre les humanes de los modos que tenemos con las máquinas y de las máquinas entre sí es la dimensión del no entendimiento, de la ambigüedad y del lugar de quien mira en la atribución de sentido. Esa pérdida es significativa para la comprensión del otre, a quien me dirijo, para quien diseño.

–¿Ha cambiado en el siglo XXI, con las nuevas tecnologías, modos de educar, habitar, consumir y relacionarse, la vinculación entre diseño y lenguaje?

–Sí ha cambiado pero no sé si en la dirección deseable. Los cambios actuales exigen, desde mi punto de vista, una alfabetización digital que no implica solo la habilidad para localizar, analizar, organizar, entender y evaluar información utilizando la tecnología digital sino también, como dice Manovich, comprender el lenguaje del software, esa “capa” —estoy citando de memoria— que cubre todas las áreas de las sociedades modernas. Sobre esto hay muy poco desarrollo. Se siguen enseñando programas pero no se piensa demasiado en las acciones que estos permiten, impiden, anulan.

–¿Cómo podría potenciarse este binomio para generar soluciones innovadoras que impliquen mejoras en tópicos como la inclusión, la diversidad, la equidad de género, el cuidado medioambiental y el acceso a la educación y la salud?

–De mis respuestas anteriores se desprende una mirada amplia de los lenguajes de la disciplina. No se me ocurre cómo pensar la dupla en relación con temas planteados pero sí puedo invertir el punto de vista: pensarlos desde el diseño y sus lenguajes. En ese sentido, el diseño tiene mucho que decir sobre todos esos temas. Solo tiene que ampliar su mirada y correrse del producto o de los productos para pensar en los escenarios y desplegar sobre ellos su acción transformadora poniendo en juego todos sus lenguajes. Esto se viene haciendo desde hace más de veinte años pero no todavía con la solidez necesaria. Es justamente en ese camino en el que están los alientos renovadores del diseño contemporáneo que tan sabiamente supo abrir, entre otres, Beatriz Galán.