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Mercé: «Si el diseño no está un paso más adelante de lo que nos sucede como sociedad, entonces difícilmente sea útil y, por lo tanto, valorado»

La arquitecta, periodista y editora Cayetana Mercé aborda la importancia de revisar los relatos oficiales del diseño y de demandar políticas públicas a largo plazo en pos de una consolidación real de la producción nacional.

Si bien se graduó de arquitecta, Cayetana Mercé se ha convertido en una de las periodistas especializadas en diseño más reconocidas de Argentina. Trabajó como editora del suplemento ARQ de Clarín y de la revista Summa+, y actualmente es socia de la agencia de comunicación estratégica y marketing digital Teal.

Referente feminista en su campo profesional, creó la red soyarquitecta.net y forma parte del colectivo “Un día, una arquitecta”, abocado a la legitimación y al rescate de la figura de la mujer en la órbita proyectual. Asimismo, fue coorganizadora del “Encuentro Internacional de Mujeres y Arquitectura” (2015 y 2019) y del ciclo “Cruces. Encuentros de Arquitectura y Ciudad” (2017).

Convocada a participar de la sección Opinión Experta del Old&Newsletter de diciembre, Mercé brinda su visión acerca de los archivos patrimoniales, la identidad en la cultura material y la valoración social, política y mediática de la disciplina.

–¿Cuál es su experiencia con el diseño?
–Soy arquitecta, me recibí en la Universidad de Belgrano en 1989, y desde siempre me interesó la comunicación. Eso me llevó a buscar un enfoque diferente de la carrera, más cercano al pensamiento y a la mirada crítica del quehacer profesional que al modelo clásico del proyecto y dirección. Por supuesto, dentro de mis intereses siempre estuvo la historia del Diseño, como el de las Artes y de la Arquitectura.
Después de recibirme, empecé a trabajar en medios especializados. Durante diez años formé parte de Summa+, y allí aprendí el oficio de la edición. Tuve la suerte de contar con una gran maestra, Lala Méndez Mosquera, con quien compartí muchas horas de trabajo; y también con Ángela Vassallo, diseñadora de la primera etapa de la revista.
Tiempo más tarde, dentro de mi rol de editora y de productora de contenidos, fui secretaria de redacción de la revista iF, del Centro Metropolitano de Diseño (CMD), y editora de los libros Diseño Industrial Argentino (Florida, Editorial Franz Viegener, 2011) y Ricardo Blanco Diseñador (Florida, Editorial Franz Viegener, 2011), proyectos con los que trabajé codo a codo con el propio Ricardo Blanco y Juan Cavallero. También edité el Archivo de Diseño de Clarín, y no puedo dejar de nombrar uno de los proyectos más emotivos para mí, el libro Churba: 30 años de diseño (Buenos Aires, Ediciones Infinito, 2008), en el que formé parte de un equipo liderado por el propio Alberto Churba.

–¿Qué debe tener una pieza para ser considerada un buen diseño?
–Creo que, principalmente, debe resolver un problema, sin importar su complejidad, de manera innovadora. Es importante que sea de producción local y sustentable, además de tener un valor de mercado y, por supuesto, calidad de diseño.

–¿Existe una identidad en el “diseño argentino”? ¿hay un solo “diseño argentino”?
–Hay grandes diseñadores argentinos, pero no estoy segura de que exista una identidad. Hay un “color local”, por supuesto, pero creo que la identidad se construye de otra forma. Para eso, son necesarias determinadas políticas a nivel país, que se sostengan en el tiempo y con un presupuesto para llevarlas a cabo.

–¿El diseño es valorado socialmente en Argentina? ¿y por los medios de comunicación?
–Socialmente sí, pero en un radio muy chico. Lo que es valorado no termina de producir un impacto suficiente para lograr algún tipo de transformación o cambio a gran escala. ¿A quiénes el diseño les llega a solucionar algún problema en nuestro país? ¿Cuántos diseñadores son consultados o contratados cuando hay necesidades urgentes o graves, temas urbanísticos o vinculados a la ingeniería o la economía? ¿Cuántos diseñadores se involucran en el diseño de procesos y trabajan en la etapa de transformación digital que viven las industrias? Muy pocos o menos de los que deberían, creo. Es un tema que también tiene que ver con la formación. Si el diseño no está un paso más adelante de lo que nos sucede como sociedad, entonces difícilmente sea útil, y por lo tanto, valorado.

–¿Cuál es la importancia de los archivos y las colecciones patrimoniales de diseño?
–Los archivos –no solo en Diseño sino en todas las disciplinas– son fundamentales para las sociedades porque son los garantes de la preservación de la memoria colectiva. También es importante que esos archivos estén disponibles como una parte sustancial de las fuentes de información. En mi trabajo como periodista, muchas veces padecí la falta de archivos, documentación y registro histórico del Diseño, en especial del argentino. Por mucho tiempo, la única forma de llegar a esa información fue la voz de los propios diseñadores, quienes, apelando a su memoria, eran la única fuente de información que teníamos para un artículo o una investigación.

–¿Por qué sería necesario resguardar la memoria del diseño?
–El diseño es cultura, es una fotografía de la sociedad, de sus cambios de costumbres, de los avances tecnológicos y científicos que acontecen a lo largo del tiempo: entonces, cómo pensar que no exista un registro de una disciplina tan importante, que nos atraviesa cada día y en todo momento.

–¿Qué condiciones debería tener una institución para hacerlo?
–No soy especialista en el tema. En mi opinión, creo que debe ser abierta, moderna, conectada con el mundo, inclusiva y que apoye la experimentación. Lo que no debe ser solamente es un santuario para honrar a los "grandes nombres y personajes" del diseño.

–¿Por qué en Argentina, a diferencia del resto del mundo, casi no existen espacios museísticos que le otorguen un lugar al diseño?
–Somos una cultura rara, olvidadiza y muy inestable. También es un país donde, si bien el diseño existe y tiene su propio desarrollo, no llega a interpelar los procesos de producción e industriales, por lo menos en una escala que impacte de manera significativa. La historia del diseño argentino es un historia de diseñadores, escrita y contada por los mismos diseñadores. No es una historia con rigor científico, por lo tanto, es bastante subjetiva: eso le resta fuerza y cuerpo conceptual.

–¿Cuáles son los desafíos de la comunidad del diseño para el futuro?
–Integrarse a otras disciplinas, sumarse a los procesos de producción, entender las nuevas necesidades de una sociedad desorientada frente a tanto cambio tecnológico y, fundamentalmente, replantear la enseñanza del diseño. Pensar en la comunidad, desarmar los cánones que nos atrasan y homenajear a los grandes maestros, pero también despedirlos, porque la época y la sociedad requieren otras formas de ejercer la disciplina.