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Kogan: «Es imprescindible gestionar la recuperación, el cuidado, la catalogación y la protección de las piezas relevantes del diseño»

El diseñador industrial, gestor y consultor internacional Hugo Kogan repasó la historia del diseño en Argentina y planteó la necesidad de gestionar la recuperación y la protección del patrimonio.

Kogan es un diseñador industrial autodidacta nacido en Buenos Aires en 1934, con formación técnica y estudios de escultura y arquitectura. Comenzó su carrera profesional en los años 50 dentro de Fapesa/Philips Argentina y, luego, coordinó los departamentos de diseño de firmas como Tonomac y Aurora, donde diseñó radios portátiles, televisores y hasta el encendedor piezoeléctrico Magiclick (1968). En 1983 creó junto a Ricardo Blanco y Reinaldo Leiro la firma de diseños de vanguardia Visiva y, luego, dirigió estudios especializados en desarrollo y consultoría en diseño, como KLA –asociado a Hugo Legaria y Raúl Anido– y FocusBrand –una oficina internacional de consultoría y branding que dirige desde 2003–. Además, fue integrante de la comisión fundadora de las carreras de Diseño Industrial y Diseño Gráfico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y asesor de diferentes programas estatales, como Argentina Exporta Diseño e Innovar.

En el marco de las entrevistas que Fundación –I–D–A realiza mensualmente para la sección "Opinión Experta" del Old&Newsletter, Kogan dio su visión sobre el diseño histórico nacional y los vínculos entablados con la sociedad, la cultura, el Estado y la industria.

– ¿Cómo nació el diseño en Argentina?
– Recomiendo leer el libro Historia del CIDI. Un impulso de diseño en la industria argentina (Buenos Aires, Centro Metropolitano de Diseño, 2009), una magnífica recopilación de José Rey –a cargo de Carolina Muzi– que describe las acciones del CIDI desde 1962 a 1988 e incluye una sección denominada “Antecedentes”, donde relata de forma amena y contextualizada la introducción del diseño industrial en el mundo y en la Argentina. Tuve la oportunidad de vivir esos años de fuerte actividad industrial que impulsó y movilizó a nuestra profesión para dar respuesta a una demanda fuerte y sostenida. Los ejemplares se encuentran en las bibliotecas del CMD y de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU, UBA).

– ¿Cuáles son para usted los íconos del diseño argentino?
– En 1938, los arquitectos Antonio Bonet, Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy crearon el sillón BKF, una estructura continua de varilla de hierro de la que se suspende una pieza de cuero; una síntesis inteligente y bella, una innovación en las variables de asientos que propone diversas formas de uso. Rápidamente fue aceptado y comenzó a formar parte del equipamiento corporativo y familiar. Los asientos siempre han sido tema de diseño, de allí la multiplicidad de propuestas existentes. Es interesante ver cómo tanto su imagen en avisos como su presencia en los mercados sigue siendo potente, icónica y contemporánea.

– ¿Cuán trascendente cree que es la conformación de archivos y de colecciones de diseño?
– Es histórico el desinterés social y de los gobiernos de turno en resguardar el importante acervo de piezas relevantes de diseño –bienes que reflejan el nivel cultural, económico e industrial de una sociedad– todavía disponible. Es imprescindible gestionar su recuperación, cuidado, catalogación y protección.

– ¿Qué condiciones debe tener una institución para resguardar la memoria del diseño?
– El resguardo de cualquier tipo de objetos, productos, equipamiento o vestuarios de diseño requiere de un programa a largo plazo, sistémico, riguroso, con soporte financiero permanente, gestionado por un equipo de profesionales de alto nivel cultural, interesado profundamente en la tarea, actualizado, proactivo y, de ser posible, con continuidad en el cargo.

– ¿Por qué la comunidad necesita un museo de diseño?
– Porque el diseño es imprescindible en una sociedad organizada y con niveles altos de educación. Forma parte de su historia, de sus avances tecnológicos, culturales, de alimentación y de cuidado de su salud. En ese sentido, participa intensa y profundamente en el cuidado del medio ambiente y en la vigencia de las normas y los cuidados que requiere una vida en sociedad. En estos resguardos, el diseño no solo participa sino que genera a través de su gestión las condiciones que aseguran su cumplimiento.

– ¿Qué rol cumplen el Estado y los privados en la protección y la puesta en valor del diseño?
– Tal como lo hemos comentado, el Estado no ha mostrado interés ni ha apoyado la gestión de privados que están financiando y apoyando este tipo de acciones sociales.

– ¿Qué rol cumplen los medios de comunicación en la concientización sobre el patrimonio del diseño?
– El de los medios es un rol necesario: comunicar permanente lo que se hace, el para qué y quiénes son las personas que se comprometen, gestionan y resguardan rigurosamente la información sensible.

– ¿Por qué considera que privados e instituciones internacionales tienen interés en el diseño histórico argentino?
– Sabemos que el diseño da cuenta del nivel cultural de una sociedad; hay que resguardar esos valores con urgencia. Por falta de interés por parte del Estado, permanentemente se pierden escritos, bienes culturales, colecciones de arte y elementos que cuentan nuestra historia, que a veces solo son atendidos por entes o personas privadas.

– ¿Qué trama institucional debe generarse para la investigación, la conservación, la puesta en valor y la difusión del diseño local?
– Debe generarse una red en la que instituciones como –I–D–A interactúen con universidades públicas y privadas locales e internacionales, entes de financiación, empresas industriales y culturales, redes empresariales y personas vinculadas con el medio, con visión periférica, de alta calidad profesional y personal. Para comenzar son necesarios: la inteligencia, la planificación, la programación y las inversiones a largo plazo, el armado de equipos conformados por gente inagotable, involucrada y orgullosa profundamente de la tarea emprendida.