Block title
Block content

Fontana: «Las colecciones y los archivos conformados en el exterior ratifican la importancia de documentar el devenir de la profesión como factor cultural de una sociedad en desarrollo»

El reconocido diseñador gráfico y tipógrafo argentino Rubén Fontana hizo un repaso por los íconos del diseño y evaluó el rol del Estado, las instituciones y los actores privados en la protección del patrimonio.

Fontana es un diseñador gráfico de gran relevancia a nivel local e internacional. Nacido en Buenos Aires en 1942, formó parte del Departamento de Diseño Gráfico del Instituto Torcuato Di Tella (ITDT) y fue investigador del Centro de Investigación en Comunicación Masiva, Arte y Tecnología (CICMAT). Como docente de la carrera de Diseño Gráfico de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU-UBA), incorporó la enseñanza de la Tipografía y el Diseño Editorial y cocreó el plan de estudios del posgrado y la maestría en Tipografía (2007 y 2013). En 1987 fundó tipoGráfica, una revista emblemática del diseño con gran proyección internacional y en circulación hasta 2006. Desde hace 45 años lidera el estudio Fontanadiseño, dedicado al diseño y la implementación de programas integrales de identidad institucional y corporativa.

En el marco de las entrevistas que Fundación –I–D–A realiza mensualmente para la sección "Opinión Experta" del Old&Newsletter, Fontana respondió preguntas sobre la historia del diseño y detalló cuáles deberían ser los roles de los diferentes actores para resguardar con éxito la memoria de la disciplina y dar cuenta de su inmenso valor.

– ¿Cómo nació el diseño en Argentina?
– Seguramente surgió como un reflejo del desarrollo que se produjo en Europa sobre las primeras décadas del siglo XX y a la luz de la escuela Bauhaus. En Argentina, la educación formal para el diseño fue de alguna manera tardía; el diseño se instaló durante las décadas del 50 y el 60 pero desde la práctica del oficio. Sus protagonistas provenían de agencias de publicidad o eran egresados de escuelas de Artes Plásticas o Arquitectura. Para esa época, se concretaron las carreras de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Veinte años después, cuando la UBA incorporó el diseño como carrera, pasó a ser definitivamente reconocido y quedó instalado en la sociedad.

– ¿Cuáles son para usted los íconos del diseño argentino?
– Para mí, los íconos son el grupo Arte Concreto-Invención y la revista Nueva Visión; el departamento de Diseño Gráfico del Instituto Torcuato Di Tella; Agens Publicidad; la revista tipoGráfica; una cantidad de actores que de manera individual y por vocación abrazaron el oficio en aquellos primeros momentos; las carreras de Diseño de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA; y otras universidades, escuelas o empresas que acompañaron su inserción.

– ¿Cuán trascendente cree que es la conformación de archivos y de colecciones de diseño?
En el país los antecedentes son muy recientes y no del todo conocidos como para poder medir su trascendencia, pero los archivos y las colecciones conformados en el exterior ratifican la importancia de documentar el devenir de la profesión como factor cultural de una sociedad en desarrollo.

– ¿Qué condiciones debe tener una institución para resguardar la memoria del diseño?
– La primera condición es ser una institución confiable, tener un funcionamiento transparente, abrir su patrimonio a los sectores interesados –como alumnos, investigadores y periodistas– y buscar alternativas para ser útil a la sociedad en general. Como cualquier otra institución de bien público, debe comenzar por procurar un funcionamiento abierto y utilitario.

– ¿Necesita la comunidad un museo de diseño?
– Una sociedad necesita un museo de diseño como necesita una biblioteca, una pinacoteca u otras formas de archivos que permitan reconocer, catalogar, organizar y exponer los saberes adquiridos.

– ¿Qué rol cumple el Estado y los privados en la protección y la puesta en valor del diseño?
– Las instituciones, en general, deberían proteger y tender al desarrollo del diseño por ser un factor vinculado al momento histórico. Así como hay instituciones que se ocupan de la educación, del mismo modo deben haber otras que protejan los antecedentes que nos condujeron al estadío actual para así poder fomentar su aplicación práctica. Para concretarlo, debe existir también un proyecto de país cuyo desarrollo considere a las distintas partes de forma integral, dado que sería difícil que el diseño instale sus valores independientemente de un contexto que lo demande.

– ¿Por qué considera que privados e instituciones internacionales tienen interés en el diseño histórico argentino?
– Hay objetos y respuestas del diseño argentino de innegable valor que despiertan interés cultural específico en cualquier lugar del mundo, pero –aún considerando esa particularidad– a veces hay intereses que tienen que ver con la acumulación de valores, el coleccionismo, y ubican al diseño como un objeto mercantil y exótico: la intención podría ser, entonces, más que un registro de interés cultural, un acopio de características lucrativas. Sin proyectos de investigación y de propuestas de utilidad académica, una colección no tiene más valor que el especulativo, aquel que le aporta el mercado y la acumulación.

– ¿Qué trama institucional debe generarse para la investigación, la conservación, la puesta en valor y la difusión del diseño local?
– Idealmente, debería existir una relación que vincule las casas de estudio con los investigadores, los historiadores, los curadores, los críticos especializados en la actividad, los alumnos de las carreras de grado y los profesionales, que son los que detectan en la actividad cotidiana su evolución.

– ¿Qué rol cumplen los medios de comunicación en la concientización sobre el patrimonio del diseño?
– No estoy seguro de que, en este momento, los medios de comunicación tengan claridad conceptual sobre el tema para hacer un aporte ni que las condiciones generales actuales de nuestra sociedad permitan comunicar la potencialidad del diseño. Una institución dedicada a la protección de un patrimonio debe, de manera transparente, transmitir sus objetivos institucionales a mediano y largo plazo a los medios para que estos y la sociedad toda puedan relacionar la actividad vinculando indivisiblemente Diseño–País–Desarrollo y, de esa manera, se reconozca la credibilidad y la identidad de cada propuesta.