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Cervini: «Si queremos poner en valor el diseño argentino actual, pararnos sobre los cimientos puede ser de inmensa riqueza»

Analía Cervini, gerenta operativa de Industrias Creativas de la Ciudad de Buenos Aires, analiza el alcance del diseño como herramienta estratégica para la construcción de valor.

Investigadora, consultora y líder de proyectos de diseño e innovación centrados en la construcción de escenarios futuros, Analía Cervini alterna su actividad entre la gestión pública, la academia y el sector privado. Tras egresarse de diseñadora industrial en la Universidad de Buenos Aires (UBA), viajó a Italia para desempeñarse como investigadora en el Philips Design Milán y el Interaction Design Institute de Ivrea. Con una amplia formación tanto teórica como práctica, en Buenos Aires fue directora asociada de la consultora Total Tool y creadora y coordinadora del Instituto Metropolitano de Diseño e Innovación del Centro Metropolitano de Diseño (CMD) y del proyecto de gestación de un Distrito de Diseño para la ciudad.

Autora de numerosas publicaciones, como la colección de 8 tomos de Diseño e Innovación para PYMEs y Emprendedores editada por la revista Pymes del diario Clarín, Cervini es además profesora de posgrado y doctoranda en la UBA y docente invitada en universidades de México, Colombia, Chile y Ecuador. En esta ocasión, participa de la sección “Opinión Experta” del Old&Newsletter de junio y aporta interesantes definiciones sobre diseño, estrategia, territorio y patrimonio.

–¿Cuál es su experiencia con el diseño?
–Creo que nací pensando en diseño porque es algo que absorbe de lleno mi pensar cotidiano y me trasciende emocional e intelectualmente. Estudié diseño industrial en la UBA, pero podría haber sido igualmente arquitecta, diseñadora de indumentaria o gráfica. Siempre quise trabajar en la industria, tener contacto directo con el contexto, hacer experiencias en espacios centrales, diseñar, investigar, escribir. Me especialicé en Italia como investigadora en diseño e innovación dentro del Philips Design Milán y del Interaction Design Institute Ivrea. Creé y coordiné el Instituto Metropolitano de Diseño e Innovación perteneciente al CMD y me desempeñé como directora asociada de la consultora Total Tool, gerenta operativa del CMD y actualmente soy gerenta operativa de Industrias Creativas de la Ciudad de Buenos Aires. Escribí once obras que definen el diseño y la innovación, soy docente en posgrado, alumna del doctorado y jurado de diversos concursos. No puedo evitar entregarme de lleno a la fruición, estudio, discusión y práctica del diseño en todos sus ámbitos.

–¿Qué debe tener una pieza para ser considerada un buen diseño?
–La definición que estoy desarrollando actualmente en doctorado define al buen diseño como aquello que produce valor y sentido tanto en el ámbito estético, social, cultural y ambiental como económico. Lo designo como un "Diseño 5.0" (A. Cervini, 2017), una nueva propuesta epistemológica y metodológica que estoy generando hacia el sector.

–¿Existe una identidad en el “diseño argentino”? ¿hay un solo “diseño argentino”?
–No existe aún una identidad tipificada del diseño argentino. Es difícil hablar de un diseño argentino estereotipado porque los procesos de codificación se desarrollan en el ámbito textual y editorial, a través de la clasificación y la designación de un imaginario colectivo de imágenes en comunión con las palabras. En Identidad Estratégica, alternativas locales en mercados globales (Buenos Aires, CMD, 2004), un libro publicado junto a Juan Kayser, intentábamos acercar al contexto local la oportunidad latente de trabajar de manera estratégica identidades ancladas a territorios. En la Argentina, la oportunidad del desarrollo –accidental o estratégico– de relatos de peso, validados, apropiados y repetidos por fuera del ámbito del diseño aún se encuentra vacante. Se trata de un proceso, insisto, accidental o planificado, que en nuestro país todavía no se ha desarrollado.

–¿En Argentina el diseño es valorado socialmente?
–Si bien la sociedad, como usuaria o consumidora, comprende bastante bien aquello que es un buen o un mal diseño, no creo que en Argentina el diseño sea comprendido o valorado en términos absolutos. Como gestora de productos, servicios y sistemas, considero que la sociedad desconoce el alcance del diseño como herramienta estratégica para la construcción de valor.

–¿Cuál es la importancia de los archivos y las colecciones patrimoniales de diseño?
–Los archivos y las colecciones patrimoniales de diseño son piezas clave en los procesos de identificación que he descrito anteriormente como vacantes en nuestro país. Si queremos poner en valor el diseño argentino actual, pararnos sobre los cimientos puede ser de inmensa riqueza.

–¿Por qué sería necesario resguardar la memoria del diseño?
–Resguardar la memoria del diseño es necesario porque empezar de cero cada diez años, como si no existiese un legado que nos dio razón de ser, además de ser una rutina general argentina que solo nos genera pobreza, es un acto de inmensa soberbia y desidia. La memoria del diseño es una deuda pendiente que va de la mano con la necesidad de ponderar estratégicamente las identidades locales.

–¿Qué condiciones debería tener una institución para hacerlo?
–Aquella institución que se embarque en la tarea de resguardar la memoria del diseño debería ser de máximo rigor, profesionalismo e independencia intelectual y económica, autosustentable, dinámica, innovadora, abierta, interactiva, global, colaborativa, bella y feliz. Y debería visualizar y planificar su estrategia de manera ambiciosa a 30, 90 y 120 años.

–¿Por qué en Argentina, a diferencia del resto del mundo, casi no existen espacios museísticos que le otorguen un lugar al diseño?
–Porque se trata de una disciplina relativamente nueva en el discurso social y colectivo. Existen excelente piezas de diseño argentino –como el Magiclick de Hugo Kogan– que, si bien casi todos los hogares las han usado y forman parte de su arqueología, pocas personas saben cómo se llaman, quiénes las diseñaron, quiénes las produjeron. Es parte del vacío colectivo en torno al patrimonio del diseño.

–¿Cuáles son los desafíos de la comunidad del diseño para el futuro?
–Asumirse, prepararse y ofrecerse como actores estratégicos en la construcción de valor y de sentido en la sociedad. Fortalecerse y poner en valor sus incumbencias. Cantar más bonito, más alto, más lejos.